jueves, 11 de noviembre de 2010

MUSEOS HISTÓRICOS DE PASTO


MUSEO DEL CARNAVAL

El Museo del Carnaval, fue inaugurado el 20 de diciembre de 2000. Ocupa las instalaciones del Centro Cultural Pandiaco, al norte de San Juan de Pasto. Es un espacio de exhibición permanente del arte popular expresado en el Carnaval de Negros y Blancos. Los artesanos y gestores culturales involucrados en esta fiesta folclórica, encuentran en el Museo del Carnaval el sitio de encuentro con el espectáculo y con parte del jolgorio que en su momento no disfrutaron:


.
Las manifestaciones del Carnaval se encuentran representadas en torno a una carroza alegórica que domina el centro de la sala mayor. Los monigotes que visualizan a los años viejos, los disfraces individuales, las murgas, las comparsas, los mascarones, la Familia Castañeda, el día de negros, el carnavalito, las carrozas no motorizadas y elementos (muñecos) de las monumentales carrozas, reciben con colorido y pintoresca sonrisa a quienes visitan este lugar.


El Museo del Carnaval consta de dos secciones que inscriben y contextualizan su carácter: la sección prehispánica es la que documenta en sí la razón del carnaval, con referentes indigenistas y una lectura fotográfica del carnaval en sepia que transporta las imágenes del evento en su gestación como espectáculo público, en contraste con el colorido del actual. La sección del Carnaval Artístico la componen todos los muñecos y piezas del evento.


 
CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS


El Carnaval de Negros y Blancos, es la fiesta más grande e importante del sur de Colombia, si bien su Indicación Geográfica le pertenece a la ciudad de San Juan de Pasto, Colombia, también ha sido adoptada por otros municipios nariñenses y del suroccidente Colombiano. Se celebra del 2 de enero al 7 de enero de cada año y atrae un considerable número de turistas colombianos y extranjeros.

ORIGEN

El carnaval moderno propiamente hablando, nace en el amanecer de un Día de Reyes (seis de enero) de 1912, fundado en la necesidad de expresar la imaginación, el juego, la amistad y de compartir la alegría que por esas fechas reanima la vida. En una fina y exclusiva casa de citas de la ciudad, la casa de las señoritas Robby ubicada en la Calle Real (actual Carrera 25), el atrevimiento de don Ángel María López Zarama, afamado sastre de la ciudad, lo lleva a tomar la polvera francesa de una de las damas más solicitadas y procede a esparcir los polvos con perfume de mujer, entre todos los presentes con el grito de ¡Vivan los Blanquitos! No tardaron los compañeros del maestro cortador, en ser víctimas primero y luego partícipes del juego. Luego, todos habrían de salir a la calle a repetir la broma con los desprevenidos parroquianos que salían de la Misa de Reyes de la iglesia de San Juan Bautista, repitiendo ¡Que vivan los Negros y que vivan los Blancos!, expresión que bajo la custodia del Galeras, se insertará por siempre y con vigor en la esencia de los pastusos.





Sin embargo, otras culturas y expresiones contribuyen a la formación de la intrincada identidad de las expresiones festivas del Carnaval de Pasto. Este hecho lo caracteriza y diferencia entre otras expresiones similares.
Su génesis también encuentra arraigo en los rituales efectuados por los Pastos y los Quillacingas cultura agraria, que, en época de cosecha honraban con danzas a la luna, y en otros rituales hacían rogativas al sol, para amparar sus cultivos.


Estas celebraciones, con la fusión e influencia de la cultura española dan origen al sincretismo hispano religioso, que generan proto expresiones de lo que será el carnaval de Pasto. A comienzos del siglo XIX, las autoridades de la colonia prohíben estas fiestas para evitar los levantamientos indígenas, y hacia el 1834 reaparecen los festejos de indios con sus churumbeles, los mestizos con mascaradas y principalmente algarabías de vecinos, todas estas fiestas debidamente enmarcadas en el calendario religioso, principalmente con las festividades de la Virgen de las Mercedes (24 de septiembre) y de la Inmaculada Concepción de María (8 de diciembre).

En aquellas épocas, en víspera del Día de Reyes también se realizaba festiva y espontáneamente el juego de negritos, principalmente entre blancos y mestizos, debido a la escasa presencia de población negra en Pasto, esta festividad contrastada por la extroversión de una comunidad caracterizada por una vida apacible y taciturna, que encontraba en esos días una oportunidad de romper lo establecido y liberar el espíritu.

Su origen fue un "asueto" a negros, originado en el Gran Cauca, comarca a la que pertenecía Pasto. En 1607 hubo una rebelión de esclavos en Remedios, Antioquia que causó pánico entre las autoridades coloniales. Este evento era recordado por la numerosa población negra de Popayán quien demandaba un día de descanso en el cual ellos pudieran ser verdaderamente libres. Para conservar la paz social, la Corona Española concedió el día 5 de enero, para tal efecto:

“EL PRINCIPE, DÍA VACO PARA LOS NEGROS ESCLAVOS”. Agora entendyendo dicha relayón e solicitud de muchos esclavos negros de dicha provincia vengo a deciros a voz que se acoge paternalmente dicha solicitud y se dará día vaco enteramente a los negros y será el 5 de enero, víspera de la fiestas de las Santas Majestades y venerando estima a la Santa Majestad del Rey Negro. Fechada en Madrid. “Yo el Príncipe”.


IMÁGENES DEL MUSEO DEL CARNAVAL







MUSEO JUAN LORENZO LUCERO
 
Con el propósito de inmortalizar el nombre de uno de los más insignes religiosos pastusos, el de Monseñor Juan Lorenzo Lucero, el sacerdote Jaime Alvarez, Jesuita antioqueño, fundó en Pasto el 11 de diciembre de 1974 el Museo Juan Lorenzo Lucero, al que denominó "el templo de la Historia pastusa."

 
De Monseñor Juan Lorenzo Lucero se conoce que nació el 10 de agosto de 1635. Su formación como pastor de la Iglesia Católica la acredita la Compañía de Jesús a quien representó con honores como Obispo de Quito y de Popayán en el siglo XVII. Una gran labor apostólica acompañó su vida que la entregó al servicio de la comunidad. Quito fue testigo de su deceso el 14 de octubre de 1714.


 Desde su fundación, el Museo Juan Lorenzo Lucero funciona en una casona levantada en tapia apisonada y cubierta con techo de teja de barro cocido. La casona, que se levanta en la esquina que intercepta la calle 18 con la carrera 29, se conoce como Casa Mariana. El museo, distribuido en siete salas, celosamente guarda los secretos de la vida citadina de la sociedad pastusa. La Capilla hospeda obras religiosas talladas por los imagineros españoles y artesanos de la escuela quiteña.


San Ezequiel Moreno, quien fue Obispo de Pasto, tiene un lugar especial en el museo: en una de las salas se encuentra una vasta parafernalia que da testimonio de su tránsito por la faz terrenal. Entre salas, zaguanes, pasillos y muros la memoria histórica de Nariño exhibe sus intimidades. Armas, máquinas, bustos, instrumentos musicales, pinturas, colecciones de fotografía antigua, numismática (monedas y medallas), arqueología, arte popular, etnografía y otros que pueden alcanzar más de 35.000 piezas inventariadas. La séptima sala, biblioteca y hemeroteca, se precia de tener la colección más completa de producción literaria correspondiente a autores nariñenses.

IMÁGENES JUAN LORENZO LUCERO




MUSEO DEL ORO – BANCO DE LA REPUBLICA

Corresponde al Banco de la República de Pasto hacer la custodia del patrimonio artístico ancestral, legado por las familias que habitaron esta región suroccidental del país. En el Centro Cultural Leopoldo López Alvarez, adscrito al Banco Emisor, fue inaugurado el Museo del Oro en 1984.

Con extrema seguridad, las 432 piezas se hallan distribuidas en tres salas didácticamente ilustradas para facilitar su comprensión. En el Museo del Banco de la República, además de las obras orfebres trabajadas por la cultura Piartal, se registran cerámicas, piezas líticas, de madera, en concha y tejidos con fibras vegetales, correspondientes a las culturas Tusa y Capulí.

 
Adicional a la muestra permanente, la administración ofrece entre otros, los servicios de: programa de visitas guiadas, encuentro con docentes y familias, talleres formativos e informativos y nueve maletas didácticas que contienen réplicas de las culturas indígenas de Colombia (Nariño, Sinú, Calima, Tayrona, Amazonas, entre otras), como rodillos, narigueras, discos giratorios, fragmentos de cerámica y objetos artesanales elaborados por indígenas del Amazonas; estas se facilitan a los colegios y escuelas que deseen dinamizar la multiplicación del conocimiento acerca de nuestras raíces ancestrales.
El Museo del Oro se creó en 1939, cuando la Junta Directiva del Banco de la República inició la colección de orfebrería y le asignó a éste la misión de defender los objetos arqueológicos de la destrucción y evitar su salida al exterior. Este fue el gran aporte del Banco al país, que por entonces discutía intensamente sobre la identidad nacional, que había aprobado leyes de protección del patrimonio y había creado los primeros institutos y escuelas de antropología y arqueología.






Siguiendo el principio de preservación, en sus primeros años el Museo del Oro adquirió piezas de orfebrería precolombina pertenecientes a coleccionistas particulares, de tal forma que muy pronto se reunió una muestra representativa. En 1946 se dio inicio a la colección de cerámica. En la década de los sesentas, el Museo del Oro fue reconocido por su prestigio artístico y cultural y se erigió como el primero de su género en el mundo. En 1968 se inaugura su sede actual y se conforma la estructura moderna del Museo, la cual continúa con la labor de conservación, investigación y difusión de la colección, pero adecuándose a las nuevas tendencias.

Actualmente, el Museo cuenta con más de 33.800 piezas de orfebrería, 13.000 de cerámica, 3.000 líticos y numerosos objetos de concha, hueso y textil, representativos de antiguas culturas como la Sinú, Tairona, Urabá, Muisca, Quimbaya, Calima, Cauca, Nariño, Tumaco, Tolima, San Agustín, Tierradentro y Malagana.



 
Desde 1981, el Banco de la República estableció museos en distintas partes del territorio nacional, que recogen las raíces prehispánicas de cada región: Santa Marta -oro Tairona; Cartagena -oro Sinú; Manizales, Pereira y Armenia -oro Quimbaya; Pasto e Ipiales -oro Nariño; Cali -oro Calima; y Leticia -museo etnográfico.



 
Para dar a conocer el mensaje antropológico del Museo se realiza un activo programa de exposiciones nacionales e internacionales, así como un conjunto de actividades informales y de educación, que tienen en los escolares uno de los objetivos principales de atención. Para ellos se creó el programa de préstamo gratuito de maletas didácticas y videos que maneja la oficina de Servicios Educativos.

IMÁGENES DEL MUSEO DEL ORO – BANCO DE LA REPUBLICA



1 comentario:

  1. srs museo del oro Colombia solicito mas informacion sobre el museo tales como direccion y como puedo llegar un saludo desde el Ecuador
    cel 0979322232

    ResponderEliminar